viernes, 20 de febrero de 2015

Gracias al cielo, te odio.

Es gracioso que hasta ahora entiendo eso que dicen tanto los intelectuales de que "el amor no existe". Se me hacía una falta de sentir y una insolencia a creces escuchar algo como eso, hasta esta noche, mientras me agitaba con desenfreno entre silencios incómodos. El amor existe, pero no es amor. ¿Cómo decirlo? El amor de hoy en día es regalar flores el 14 de febrero, amar es tener una relación de muchos besos y pocos sentimientos. Amar es gritar "Te amo". Amar es poseer a alguien y agarrar toda esa porquería de sentimientos en un nudo para intentar meterlo en el corazón de alguien más. Amar es estar enfermo, es ser hipócrita. Amar es una acción vil.

Sin embargo, hay otra cosa. Hay un algo, que no puedo decir qué es. Es... Eso que siento en mi estómago cuando te veo, el revoloteo que me hace necesitar estar cerca de ti. No puedo decir si el respeto y admiración que te tengo tengan algo que ver con esto. Esas ganas de escaparme contigo de este mundo lleno de un amor insulso y egoísta. Es el sentirme tan normal a tu lado, es el sentir que el tiempo tiene una relevancia tan pequeña. Son las miradas de soslayo lo que me mantienen vida. Yo no te amo, no podría sentir algo tan horrible hacia a ti.
Cuando te veo me siento menos sola, menos turbia, menos perdida. Cuando te veo me dan menos ganas de morir. No es como en el amor, no es que no pueda vivir sin ti, no es que viva por ti. No es que dependa de ti, ni tú dependas de mí. No es que necesite tomar tu mano para saber que lo que siento es de verdad, porque ahora ya no sé. No sé qué siento porque creí que sabía lo que era cuando creí que sabía que amaba. ¡Qué horror! Junto a ti escucho a Florence recordándome que los días del perro acabaron.

Gracias al cielo, no te amo. Puto amor enfermizo. Gracias a algo te tengo este odio que me hace querer bailar y llorar, y gritar. Que me confunde con el sentir tu mirada inspeccionando mi rostro, que me sube el color con oírte reír, que me hace sentir tan inconforme. Que me hace querer todavía más, y más. Gracias al cielo, te odio. Odio esa sonrisa, y esa voz, y ese humor. Y odio ese pensar, y odio tus brazos, y odio tu cabello. Odio tus gustos y odio como respiras ¡Te odio! Y soy tan feliz de saber que lo hago porque eso significa librarme de estar en busca de algo tan horrible como tu amor.

¡Te odio, y Glob, cómo me encanta hacerlo!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario