Puedes cuestionarme toda la vida el por qué, o en qué momento lo decidí pero es que la verdad no lo sé. Lo único vago y efímero que puedo rescatar de ese instante es que, en un segundo, de pronto y precipitadamente me harté. Me harté de estarme preocupando de cada acto que hacía y si este incomodaría, molestaría, fastidiaría o inclusive, echase a perder una relación.
Toqué el límite que jamás pensé tocar.
Porque, claro que sí, antes, yo era de ese tipo de gente que pensaba todo con calculadora frialdad y se tragaba palabras y pensamientos sólo para mantener una relación de cualquier tipo. Dando todo de mí a algo que inevitablemente iba a terminar por ceder y romperse.
Me harté de quebrarme los dedos, me harté de tener que mentir y disfrazar todo lo que soy y la integridad de mi imaginación para enmarcar estándares necesarios para poder quedarme en alguna posición.
Me harté de ser yo, siempre yo la que tenía que luchar para hacer crecer y nutrir, para cultivar y regar relaciones por todos lados, relaciones que no merecían o que simplemente no debían de ser sembradas.
Me harté de reprimirme, de encerrarme, enclaustrarme. De violentarme tan descaradamente por la gente de mi alrededor.
¿Entonces sabes qué hice?
Me liberé.
No tengo idea de qué fue lo que me orilló a hacerlo pero lo hice. Ahora digo lo que creo, pienso o siento sin miedo. Si la gente se aleja es porque quiere hacerlo y no me da miedo que lo hagan. Soy libre de toda culpabilidad en ese aspecto.
Entonces me doy cuenta de lo gracioso que es que tuve que llegar a un culmine de la exasperación y depresión para poder volver a salir y tocar las estrellas.
Me siento la mujer más feliz de todos los tiempos.
Quizá, tú estás en la misma situación.
¿No te lo has preguntado? Deja de complicarte el hecho de por qué haces lo que haces y no midas las consecuencias de tus palabras conforme a tus sentimientos y conocimientos.
Tampoco te estoy diciendo que te vuelvas una lengua suelta y que no te importe nada en la vida. Que te importe lo que tenga que importarte. Sé coherente, sé libre.
Mantente feliz. Mantente fuerte. Mantente firme.
Mantente, con eso ya tienes la mitad del camino ganado.